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Una casa aislada del mundo: la isla Elliðaey

Viajero Curioso

Cuando viajamos por el mundo haciendo turismo solemos acudir a sitios llenos de vida, con una densidad de población enorme demostrando que el ser humano es ante todo social por naturaleza. A pesar de ello existen casos muy particulares de personas que, ya sea por preferencia personal o circunstancias de la vida, han quedado aisladas del mundo, viviendo en una soledad impuesta que se nos hace incomprensible ante nuestros ojos.

Es el caso de la isla de Elliðaey, una pequeña isla que forma parte del archipiélago Vestmannaeyjar, en Islandia. Este archipiélago a nivel turístico apenas tiene relevancia, pero por casualidades de la vida y, por qué no reconocerlo, decisiones un tanto extrañas de determinadas personas se ha vuelto una de las historias más conocidas en el mundo.

Isla de Elliðaey vista desde lejos

Isla de Elliðaey vista desde lejos

El origen de la historia
Actualmente si nos acercamos a la isla podremos ver una pequeña casa en el centro, sin nada a su alrededor más que vegetación. Hace 300 años aproximadamente había un pequeño pueblo, constuido por no más de 5 familias, que vivían de forma permanente en la isla. Estaban relativamente aislados del mundo ya que al dedicarse mayoritariamente a la pesca se relacionaban con otros pescadores de las islas cercanas.

Por aquel entonces las necesidades eran mucho menores que en la actualidad. No tenían problemas a nivel gubernamental, se sustentaban con la pesca y la caza de los frailecillos y mantenían un pequeño negocio ganadero que les servía para comprar a los pescadores ocasionales los bienes de primera necesidad inaccesibles para ellos. Todo cambió con la llegada del siglo XX, donde su particular forma de vida se vio claramente estancada con los avances del mundo que les rodeaba.

El refugio de los cazadores

El refugio de los cazadores

En 1930 se fue el último habitante de la isla, abandonando las casas a su suerte. Ya nadie vivía en ella pero seguían yendo personas a visitarlas por una actividad que hasta entonces era una más y que se volvió protagonista: la caza del frailecillo. Este animal es parte de la gastronomía islandesa, siendo muy valorado por la población y permitiendo su caza en la isla.

Lo que fue y en lo que se convirtió
El siglo XX fue uno de los más conflictivos a nivel internacional, una serie de problemas que nunca afectaron a la isla de Elliðaey. Los cazadores seguían acudiendo, las casas abandonadas se deterioraban cada vez más y el mundo giraba ignorante de su existencia.

Cuando la isla parecía condenada al olvido en 1953 la Asociacion de Caza de Elliðaey decidió darle la utilidad real que tenía desde hace décadas. Demolieron las casas que quedaban, eliminaron todos los restos y crearon un pequeño refugio no habitable donde descansar en sus escapadas a la isla. No hay electricidad, baño ni utilidades que vemos obligatorias hoy en día como internet: es un refugio con todas sus consecuencias.

Frailecillos

Frailecillos

Una historia mezcla de leyenda y realidad es la que ha hecho más famosa la isla islandesa curiosamente. En 1990 la cantante Bjork tuvo el permiso de Islandia para tener su propia isla privada, llamándose casualmente Isla Elliðaey. Internet hizo su magia y debido a la coincidencia de los nombres se le atribuyeron todo tipo de historias, siendo la más extendida que el gobierno quiso premiar su contribución dando a conocer Islandia en el mundo entero regalándole esta isla. Un mito que no ha hecho más que favorecer a la isla original.

Turismo en la Isla Elliðaey
El refugio es de uso exclusivo por el club de cazadores por lo que no solo no podremos alojarnos en él, ni siquiera podremos entrar a visitarlo sin un permiso específico. Con todo, existe un pequeño viaje turístico por el archipiélago que hace parada en la isla incluyendo una barbacoa con el frailecillo como protagonista. Una buena forma de hacer turismo a la inversa: alejados de la sociedad.

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