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El Faro De Melilla

Melilla

Junto con la invención de las grandes embarcaciones que ayudaron al hombre a surcar mares y océanos, llegaron los faros anunciantes de la proximidad de la tierra, indispensables para orientar a los marineros en altamar. El faro de Alejandría es el más famoso de la antigüedad, pues data del siglo III antes de Cristo. Los faros, además de servir para orientar a los marineros, han causado impacto en la conciencia colectiva pues se usan como metáfora para enseñanzas y consejos sobre la vida, cubriendo de un cierto aire de poesía y mística a estas edificaciones encargadas de guiar a los navegantes. Es este el caso de El Faro De Melilla, situado en la población española homónima, una ciudad autónoma ubicada al norte de África y a orillas del Mar Mediterráneo, limítrofe con Marruecos.

El Faro de Melilla

El Faro de Melilla

La ciudad presenta muchas particularidades, dadas en su mayoría por la diversidad de sus habitantes, pues en ella habitan cristianos, musulmanes, judíos e hindúes, lo que genera una cultura y una economía muy ricas. Una de las razones de esta diversidad en habitantes, cultura y economía se debe a su ubicación geográfica y la historia acontecida en esta ciudad: Melilla fue fundada en el siglo VII antes de Cristo por comerciantes fenicios, que se asentaron allí convirtiendo al lugar en un puerto próspero y un punto estratégico en las rutas comerciales dentro del Mar Mediterráneo. Su época de oro fue alrededor del siglo II antes de Cristo. En la época romana su nombre era “Rusadir”, y se cree que el actual nombre de Melilla proviene de “Mellitus” por la gran cantidad de miel que se producía en la zona gracias a la práctica de la apicultura. Como prueba de esta teoría existen monedas de la época en la que en una de las caras aparecen acuñadas abejas.

A pesar de toda esta tradición portuaria de Melilla, hasta el siglo XX la ciudad no contaba con un puerto, solo con un embarcadero que era poco seguro; es por ello que en 1902 se creó la Junta de Obras de Puerto Melilla, y las obras fueron inauguradas por el Rey Alfonzo XIII. El Faro de Melilla se encuentra en la zona denominada como Melilla La Vieja, junto a la torre de vigía y al Monumento Batería Baja de la Concepción que se ubica en la ensenada del puerto. El edificio donde se encuentra el faro es ahora sede de la Fundación Melilla Ciudad Monumental. El Faro es un edificio con forma rectangular, que posee dos plantas de altura, se ideó pensando en que fuera un Faro de 4to Orden que albergara una plantilla de dos torreros, pero se terminó constituyendo como de 3er Orden. Su construcción se llevó al menos tres décadas y se terminó por inaugurar el 1 de Agosto de 1911, el sistema de iluminación se fue mejorando progresivamente con el transcurrir de los años, el sistema que posee actualmente data del año 1983 y es un equipo luminoso eléctrico con reserva de gas. El Faro de Melilla tiene solo 104 años guiando embarcaciones a puerto seguro, por lo que se considera reciente. Desde tierra aparece junto a las murallas de la ciudad, estas murallas fueron construidas entre los siglos XVI y XIX, y ofrecen una arquitectura con reminiscencias que abarcan los estilos del renacimiento y de la era hispano-flamenca surgida durante el periodo borbónico. Se aprecia, de lejos y de cerca, hermoso y majestuoso, y sus paredes sirven como albergue de gaviotas y aves propias de la región, dar un paseo a sus muros es siempre una interesante opción.

El clima del lugar en el que se encuentra El Faro de Melilla es completamente mediterráneo, templado y húmedo, con temperatura anual de 19°C y con vientos que viajan de Oeste a Este refrescando la zona. Los inviernos en Melilla son suaves, y los veranos son muy cálidos.

Visitando el Faro de Melilla, también se puede acceder a muchos atractivos turísticos, comenzando por sus calles que en sí mismas solo representan menos de 12 kilómetros cuadrados pero en las que el visitante podrá sumergirse en una mezcla de culturas entre lo ibérico y lo norafricano, entre lo cristiano y lo musulmán, colores vivos y variados en telas, paredes, pinturas, rostros y fisionomías igual de variadas. En estas calles el turista puede conocer el Yacimiento Púnico-Romano, la Torre de la Vela, Calabozos, la Pinacoteca de Melilla, la Capilla de la Enramada del siglo XVI, el Museo del Ejército, el Almacén de Pólvora del siglo XVIII, la iglesia Purísima Concepción que data de 1687 y que fue reconstruida en 1757, el Hospital del Rey del siglo XVIII, las Cuevas de la Florentina, el Cuartel de Santa Ana del siglo XIII, el Museo Etnográfico, el Cuartel de la Maestranza del siglo XVIII, las Cuevas del Conventico, el Foso de Santiago, la Plaza de la Avanzadilla y la Puerta de Santa Ana, que conforman el Conjunto Monumental de la Puerta de Santiago y que data del siglo XVI; entre otros.

Toda la zona se encuentra protegida como Bien de Interés Cultural, y cuenta con gran cantidad de edificaciones modernas (alrededor de 500 edificios) que la convierten en una de las ciudades con mayor representación de arte moderno; los edificios modernos que sobresalen son la Casa Tortosa, la Casa Melul y la Reconquista. Se pueden resaltar otras obras arquitectónicas de gran valor por su belleza y calidad como la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, la Sinagoga Yamín Benarroch, la Mezquita Central, la Capilla Castrense, la Capilla del Hospital de la Cruz Roja, la Parroquia de la Medalla Milagrosa, el Colegio de los Hermanos de la Escuela Cristiana, el Gran Hotel Reina Victoria, la Plaza de Toros, la Casa del Acueducto, el Casino Militar, el Casino Español, el Antiguo Cine Monumental, el Gran Teatro Kursaal, el Palacio de la Asamblea, entre otras edificaciones.

Si el turista desea darse un baño y nadar en las aguas mediterráneas, el sitio ideal sería la playa ubicada junto al Faro de Melilla; un lugar tranquilo y apacible para relajarse entre sus finas y blancas arenas, las sombrillas para resguardarse del sol africano son totalmente gratis y se pueden degustar de los mejores frutos marinos de la zona.

Conocer el Faro de Melilla se puede convertir en una agradable aventura inundada de historia, arte, calidez, comercio y cultura, una ciudad que lamentablemente suele pasar desapercibida para muchos turistas a la hora de decidir sus destinos de viaje. Pero el que se atreve a visitarla de seguro se llevará un gran recuerdo en su corazón de esta pequeña ciudad mediterránea.

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